La maldición del castillo

Leyenda

 
El castillo de Niedzica, que se eleva majestuosamente sobre el lago Czorsztyn, es uno de esos lugares de las montañas Pieniny que no necesita presentación. Sin embargo, no todos los turistas que los visitan conocen la legendaria maldición que ha estado sobre el castillo durante siglos. Se dice que hay una grieta en la roca sobre la que se
construyó, la cual se ensancha cada año, hasta que un día absorbe toda la fortaleza con sus bellas murallas y torres. La culpa de la maldición la tiene el mal propietario que gobernó el castillo de Niedzica hace siglos.

Hace mucho tiempo, cuando las montañas Pieniny fueron devastadas por las invasiones tártaras, muchas personas que escapaban de las hordas asiáticas buscaron refugio en el castillo de Niedzica. Su amo, un hombre cruel y vanidoso, prohibió a los fugitivos refugiarse por temor a su propia comodidad. Un día, un grupo de monjas del monasterio de Stary Sącz, que escapaban de los tártaros, apareció en Dunajec. Una de las monjas, joven y delicada, no soportó las penurias de la larga marcha y se separó de sus compañeras. Pronto los perdió de vista y se perdió en el camino. Vagó sola durante mucho tiempo y finalmente notó una luz en la distancia: el castillo de Niedzica. Agotada por el viaje, comenzó a llamar a la puerta y rogar al guardia que la dejara entrar, pero él solo cerró la puerta frente a ella. Sin embargo, movido por su conciencia, acudió a su amo para comunicarle la noticia del invitado inesperado. El caballero de Niedzica estaba teniendo un festín en compañía de poderosas damas y músicos, y de mala gana se acercó a la puerta. Sin embargo, cuando vio a la monja empapada y harapienta, rápidamente ordenó a sus secuaces que la ahuyentaran. La monja se fue en silencio hacia la oscuridad y nadie más la vio. Esa misma noche se desató una fuerte tormenta sobre el castillo de Niedzica. Algunos de los sirvientes del malvado señor afirmaron más tarde que se podía escuchar una maldición en medio de las ráfagas de viento y el rugido del trueno. Una voz misteriosa anunció que un día la roca sobre la que se asienta el castillo se derrumbaría y sepultaría la desafortunada fortaleza. Cuando la tormenta pasó por la mañana, los asombrados habitantes del castillo vieron un rasguño en la roca que antes no existía. A partir de ese momento, la grieta se sigue ensanchando hasta que un día engulle el castillo. Tal será el castigo por la vanidad de un malvado señor que se negó a cobijar a la desafortunada monja y a muchas otras personas que buscaban la salvación de los tártaros.

 

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Publicado 19.02.2022 Mar del Plata Argentina